Diseñar para Google vs. diseñar para personas: el falso dilema

Durante mucho tiempo, el diseño web ha estado atrapado en una pregunta mal planteada: ¿hay que diseñar para Google o para las personas?

La respuesta corta es sencilla: para ambos.
La respuesta correcta es algo más incómoda: no se puede diseñar bien para Google sin diseñar bien para las personas.

Y no, esto no es una frase bonita. Es una realidad técnica, estratégica y de negocio.

De dónde viene la confusión

El origen del dilema está en una forma antigua de entender el SEO. Durante años, optimizar una web significaba priorizar al buscador por encima del usuario: textos forzados, estructuras poco naturales y páginas creadas para posicionar, no para comunicar.

Ese enfoque generó una falsa oposición:

  • SEO = Google

  • UX = personas

Pero el ecosistema web ha cambiado. Y Google también.

Lo que Google valora hoy (y por qué importa)

Actualmente, Google evalúa las webs en función de cómo se comportan los usuarios dentro de ellas. No solo analiza el contenido, sino también la experiencia:

  • Claridad de la información

  • Tiempo de permanencia

  • Facilidad de navegación

  • Uso en dispositivos móviles

  • Velocidad de carga

  • Interacción con los elementos clave

En otras palabras: Google interpreta señales humanas. Si una web resulta confusa, lenta o frustrante para una persona, también lo será para el algoritmo. Por eso, pensar que hay que elegir entre SEO o experiencia de usuario ya no tiene sentido.

Estructura, contenido y experiencia: un mismo sistema

Una web bien diseñada funciona como un conjunto coherente, no como piezas aisladas.

La estructura debe ser lógica, jerarquizada y fácil de recorrer. No solo para que Google entienda el contenido, sino para que el usuario sepa siempre dónde está y qué puede hacer a continuación.

El contenido debe responder a preguntas reales, con un lenguaje claro y natural. No se trata de “meter palabras clave”, sino de explicar bien lo que se ofrece, cómo se ofrece y por qué es relevante.

La experiencia de uso elimina fricciones: botones visibles, formularios razonables, diseño adaptado a móvil y tiempos de carga rápidos. Cada obstáculo innecesario reduce conversiones… y también posicionamiento.

Nada de esto compite con el SEO. Todo lo refuerza.

El error habitual: optimizar sin estrategia

Muchas webs fallan no por pensar en Google, sino por hacerlo mal:

  • Textos largos sin intención clara.

  • Diseños visualmente atractivos pero poco usables.

  • Contenidos pensados para la marca, no para el usuario.

  • Decisiones basadas en gustos internos y no en datos.

Optimizar no significa añadir capas, sino eliminar lo que no aporta y reforzar lo esencial.

Entonces, ¿para quién se diseña una web?

Una web se diseña para personas, entendiendo cómo Google mide el comportamiento de esas personas. No hay contradicción entre ambas cosas, siempre que exista una estrategia clara.

Cuando una web informa bien, guía mejor y facilita la acción, el posicionamiento suele ser una consecuencia, no el objetivo aislado.

En resumen

El dilema entre diseñar para Google o para personas ya no existe. Lo que sí existe es la diferencia entre:

  • Webs que funcionan

  • Y webs que solo están online

Una web eficaz no elige bando. Alinea negocio, usuario y buscador en una misma dirección. Y cuando eso ocurre, Google —que tampoco es tonto— suele acompañar.

Sara

Web Assistant
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