Uno de los aspectos que más diferencian a una ciudad es su señalética y el empleo del diseño gráfico en esta. Las tipografías, las formas, los colores… todo ello transmite un mensaje al lector sobre dónde se encuentra, qué tiene alrededor y qué puede encontrarse al recorrer esas calles. Por ejemplo, jugando solo con las formas de las letras de una tipografía, uno al leer puede transportarse inconscientemente a un intrépido Salvaje Oeste californiano o a una fría y recta Unión Soviética, solo por una cuestión de detalles en las letras. Las grandes ciudades lo saben, y por ello cuidan y conservan su identidad a través de los carteles y las señales que dan sentido a sus calles.
Es un diseñador el encargado de unir simplitud, tipografía, legibilidad, pictogramas y jerarquía en un mismo espacio, y de hacerlo aún conservando una identidad propia para una ciudad y siendo útil en el día a día del ciudadano. Desde el cartel de “Prohibido el paso” hasta el mapa del metro, si no hubiera un diseño eficaz detrás todos estos elementos, sería un caos y un descontrol convivir en las ciudades.
Un buen ejemplo de conservación de identidad de una ciudad gracias al diseño, es fácilmente visible andando por el centro de Madrid. El hecho es que durante los años 90 el Ayuntamiento de Madrid encargó al famoso dibujante Antonio Mingote la tarea de ilustrar visualmente el motivo del nombre de las calles más antiguas del casco histórico. Es así como sobre cerámica vidriada, Mingote creó ilustraciones que reflejan leyendas urbanas, profesiones o santos, acompañados de una tipografía a mano. Estas placas siguen en las esquinas de estas calles y a día de hoy han pasado a ser parte de la identidad cultural de la capital.
Por otro lado, el diseño gráfico en el mundo de la señalética consigue hacer la vida menos complicada a las personas mayores, niños o personas con discapacidades. En este caso los relieves, los colores adaptados, el braille o una iconografía muy sencilla son clave en el mundo urbano. El Hospital Sant Joan de Déu en Barcelona es capaz de reducir la ansiedad en los niños y familias con colores, iconos e ilustraciones suaves. Este hospital cuenta específicamente con zonas de espera decoradas con murales, salas ubicadas con iconos infantiles y una señalética basada en una estética con forma de cuento para guiar a los más pequeños. De esta forma el diseño gráfico no solo ubica, sino que además actúa como una herramienta terapéutica.
No se puede dejar de lado el poder que tienen las ilustraciones y el diseño creativo para revitalizar barrios o espacios abandonados. De hecho, esto además se puede llevar a cabo con la colaboración de varios ilustradores para darle una nueva vida a estas zonas más olvidadas. Las calles de Medellín en Colombia son una clara evidencia. Usando colores vivos, ilustraciones cercanas y lenguaje sencillo, hubo ilustradores que crearon señales que no solo indican direcciones, sino que representan elementos culturales locales. Muchas señales contaban anécdotas y la historia del barrio, personajes históricos o elementos de la naturaleza local. Además, los ilustradores eran jóvenes del barrio formados en programas sociales.
En este último caso, se puede comprobar cómo el diseño gráfico y la ilustración pueden ser una herramienta de transformación social cuando se hace con empatía y participación. Además humaniza el espacio público y convierte un recorrido en una experiencia narrativa.
En conclusión, el diseño gráfico es algo imprescindible para cualquier ciudad relevante que quiera ayudar a sus habitantes y es necesario tener en cuenta que una elección de colores o tipografías puede alterar completamente la percepción que se puede llegar a tener de un espacio. El diseño de la mano de la ilustración no solo indica “por aquí” sino que el cómo lo dicen importa a la hora de emocionar, contar una historia o hacer sentir parte de un lugar, y es imprescindible conservarlos.






